jueves, 11 de febrero de 2016

La Alfombra, de Guillermo Lorca



Esta pintura, llamada "La alfombra" es mi favorita del pintor chileno Guillermo Lorca, óleo sobre tela, cuya obra conocí en el Museo de Bellas Artes en el ¿2014? Gosh, cómo pasa el tiempo. A diferencia de las obras de Lorca, ésta en particular es una pintura más bien pequeña, de uno 30x40cm. aproximadamente, rodeada de un marco negro y grueso que parece resaltar los ojos oscuros de la niña que nos mira sorprendida, como impactada de vernos desde la tela. Recorrí toda la exposición ese día (el museo entero, de hecho), pero aunque trataba de alejarme, volvía inevitablemente a ese cuadro, a esa mirada inquieta.

Al principio, cuando nos miramos, casi le pedí disculpas por la intromisión, así de realista es el trabajo de Lorca, pero luego, al volver a ella una y otra vez a lo largo de la tarde, sentí que su mirada era más bien de súplica, como si desde la pintura estuviera pidiendo ayuda a un observador que llegaría demasiado tarde a socorrerla. Pedofilia fue la primera idea que se alojó en mi mente y ya nada la pudo sacar, logrando una sensación de impotencia que, aunque suene increíble, no creo capaz de lograr a la fotografía, pues este óleo logra representar, superando la propia idea del artista, a todos los niños sobrevivientes a abuso. Es una pequeña del Sename, es una niña de Haití, es una novia niña, etc., es todas ellas.

Esta obra de Lorca es un recordatorio de los miles de niños (sobre todo niñas) sufrientes que no vemos desde nuestra cómoda realidad, pero que existen, como por ejemplo, los invisibilizados niños del Sename. No olvidemos lo que se dice sobre la explotación sexual infantil: "está pasando aquí y está pasando ahora".

domingo, 21 de diciembre de 2014

"El Cumpleaños" de Marc Chagall




Esta pintura de Chagall de 1915, es un óleo sobre cartón, de 80x100 cm, y al parecer trata de una cumpleañera que recibe flores de su amado (que en este caso, es el propio autor saludando a su amada de toda la vida), sintiéndose tan feliz por estar juntos, que parecen volar en el aire. 

La obra de Chagall en general tiene varias formas de interpretarse, de ese modo trascienden la visión del propio del autor pues lo que expresen sus pinturas dependerá en gran medida de quién las observe. Para mí, por ejemplo, se siente completamente diferente a un alegre cumpleaños. La expresión de los amantes parece cargada de una melancolía y oscuridad trágica que me lleva a pensar más que en un cumpleaños, en el aniversario de muerte del hombre de camisa verde y que ahora visita a la mujer desde el más allá. Basta con ver el cuerpo flotante del hombre en camisa verde con su piel en tonos grises, como la ceniza, para imaginarlo como un fantasma, mientras que ella, aunque igual de pálida, no parece salida de una urna, pero sí de un funeral. Por otro lado, la mujer parece sorprendida de verle de pronto y besar sus labios, es posible que estuviera de luto y pensando en él. Ella lleva flores en sus manos, tal vez para él o incluso lleva las flores que él le había regalado antes de su muerte. No quiero decir con eso que el cuadro dé miedo o sea espeluznante, sino más bien triste, melancólico. 
Imagino que así pasaría si muere la persona que más amamos y quien más nos ama a nosotros: tal vez nos rondarían, o nosotros les rondaríamos a ellos.
Obras como "El cumpleaños" nos reconectan con la humanidad entera, con cada uno de nosotros, que cuando amamos de verdad creemos inocentemente que nadie ha amado nunca tanto como nosotros, y cuando perdemos a esa persona amada, creemos que nadie más ha sufrido tanto, que sólo nosotros hemos muerto también al morir esa persona. Este tipo de pinturas nos recuerda que todos podemos llegar a amar así alguna vez, y que la muerte propia o del amado es inevitable, que ahí están ellas, las pinturas, para recordarnos que entienden la situación por la que estamos pasando (y hasta se mofan un poco de nosotros porque pudieron plasmarla en imágenes mientras nosotros, con suerte, podemos expresarla en palabras) y nos invitan a reconcernos uno más del montón, uno más entre tantos millones que han amado de verdad, pero no por eso menos importantes, no por ello menos intenso.